Si leés las cartas seguido, seguro te pasó: un día el mazo "no habla", las tiradas salen confusas o lo sentís pesado después de una lectura intensa. En la tradición del tarot, ese es el momento de limpiar el mazo de tarot. Acá van las formas más usadas, todas simples y sin riesgo para tus cartas.

¿Cuándo conviene limpiarlo?

  • Cuando es nuevo, antes de la primera tirada.
  • Después de una lectura cargada, propia o para otra persona.
  • Si otra persona lo tocó o lo mezcló.
  • Cuando hace mucho que no lo usás, o lo sentís "apagado".

6 formas de limpiarlo

  1. Ordenarlo. Poné las cartas en orden, del Loco al Mundo y después cada palo del As al Rey. Es como "resetear" el mazo, y de paso repasás las cartas.
  2. Golpear el mazo. Sostenelo firme y dale tres golpes suaves con los nudillos, con la intención de sacudir lo acumulado.
  3. Luz de luna. Dejalo una noche cerca de una ventana, sobre todo en luna llena. Mejor dentro de su caja o envuelto en un paño, por la humedad.
  4. Humo. Pasá el mazo por el humo de un sahumerio, palo santo o salvia, en un lugar ventilado y sin acercarlo a la brasa.
  5. Sal. Guardalo cerca de un cuenco con sal gruesa, nunca con la sal encima: puede rayar las cartas y tomar humedad.
  6. Un cuarzo. Apoyá un cuarzo transparente o una amatista sobre el mazo cuando lo guardás.

Cuidarlo también es limpiarlo

Un mazo dura mucho más si lo usás con las manos limpias, lo guardás en su caja o en una bolsita y tirás sobre un paño para tarot. El paño, además, marca el espacio de lectura: cuando lo extendés, empieza la tirada.

Preguntas frecuentes

  • ¿Hay una forma correcta? No. Son prácticas tradicionales; elegí la que te resulte más natural.
  • ¿Cada cuánto? No hay regla. Mucha gente lo hace una vez por mes, o después de cada lectura intensa.
  • ¿Puedo mojar las cartas? No, ni siquiera las plastificadas: el agua las deforma con el tiempo.